Cuadrado negro (Чёрный квадрат)
Actualizado: 11 ago

«En el principio de todas las cosas estaba el caos —cháos—: no el desorden, sino el abismo, el vacío abierto de donde todo nace. Así lo escribió Hesíodo: antes que los dioses, antes que la luz, fue el vacío. La nada no es el final de las cosas: es el lugar donde comienzan.»
—Cuadrado negro (Чёрный квадрат) es una pintura de 1915 realizada por el artista de la vanguardia rusa Kazimir Malévich.
Ha llegado el punto cero: ya no hay rostros, ni paisajes, ni batallas, ni dioses. Después de siglos de pintura, solo queda esto: un cuadrado negro sobre un fondo blanco.
Petrogrado, diciembre de 1915. En la exposición «0,10», Malévich cuelga su cuadrado en lo alto de una esquina de la sala: el lugar que toda casa rusa reserva a los íconos sagrados. El escándalo es inmediato. “¿Dónde está el cuadro?”, se pregunta el público. “¿Esto es arte?”. Algunos se ríen, otros se indignan. Nadie queda indiferente. Y ese, precisamente, era el punto.
Porque el cuadrado no representa nada, y por eso lo contiene todo. Malévich ha reducido la pintura al cero de las formas: ha borrado el mundo visible para que el arte, por primera vez, no imite nada. Lo llamó suprematismo: la supremacía de la sensibilidad pura. Un ícono para un tiempo nuevo: donde antes se rezaba ante un rostro, ahora se contempla un abismo.
Y sin embargo, visto de cerca, el negro se ha agrietado con los años, y por las fisuras asoman colores. Debajo del cuadrado hay pinturas anteriores, capas de un mundo que Malévich quiso borrar. Ni siquiera el negro más absoluto puede tapar del todo lo que fuimos.
Así se pinta el comienzo: un cuadrado negro sobre fondo blanco, la nada de la que —todavía hoy— sigue naciendo todo el arte que vendrá.


Comentarios